Como hacer la mochila para una vuelta al mundo

¿Cómo es posible tener espacio en una mochila para todo lo que vas a necesitar en un año?

Si lleváis idea de embutir todos los “por si acasos” en un espacio tan limitado os daréis cuenta muy pronto de que es totalmente inviable. Nuestra idea inicial es llevar la ropa justa y necesaria, nada que vayamos a echar de menos si nos tenemos que desprender de ello. Esto se debe a que probablemente tendremos que ir renovando vestuario y tirando el antiguo cada poco tiempo puesto que de lavarlo tantas veces se echara a perder en seguida.

De igual manera también debemos considerar que vamos a pasar por todo tipo de climas, aunque por lo general iremos a favor del buen tiempo. En principio no llegaremos a ningún país en invierno, lo que supone una preocupación menos a la hora de hacer la mochila y un alivio en su peso.

Intentaremos igualmente que nos sobre espacio en la mochila,  porque su peso no debería superar el 10-15% del nuestro y porque nunca se sabe cuando vamos a necesitar sitio para meter algo.

Cada persona es un mundo, y lo que para mí es imprescindible para ti seguro que no lo es. Seguro que hay algo que crees que no hemos considerado o algo que crees que nos sobra. Es lo malo de hacer algo por primera vez, todo se basa en suposiciones.

Mochila Marina: Forclaz 50 speed (50 litros)

– Cubre-mochila impermeable para la lluvia.

– Ropa de abrigo: forro polar, chubasquero, jersey grueso y jersey fino.

– Pantalones: pantalón trekking 2 piezas,  pantalón vaquero, 2 pantalones cortos, mallas cortas y falda.

– Camisetas: 5 de manga corta.

– 6 Ropa interior, 3 sujetadores, 4 calcetines.

– Bikini.

– Calzado: zapatillas de trekking, sandalias de trekking y chancletas.

– Alforja para el dinero.

– Saco-sábana.

– Toalla de secado rápido.

– Mochila pequeña.

-Neceser.

– Gafas de sol.

– Ukelele.

Mochila Jorge: Forclaz Easyfit 60 (60 litros)

– Cubre-mochila impermeable para la lluvia.

– Ropa de abrigo: forro polar, chubasquero, jersey grueso y jersey fino.

– Pantalones: pantalón trekking 2 piezas,  pantalón vaquero y 2 pantalones cortos.

– Camisetas: 5 de manga corta.

–  6 Ropa interior y 4 calcetines.

– 2 bañadores

– Calzado: zapatillas de trekking, sandalias de trekking y chancletas.

– Saco-sábana.

– Toalla de secado rápido.

– Mochila pequeña.

– Neceser.

– Gafas de sol.

Cosas de los dos:

– Botiquin: 2 antibióticos (Augmentine y Ciprofloxacino), Paracetamol, Ibuprofeno, antihistamínicos, antidiarreicos, termómetro, gasas y betadine.

– Tecnología: portátil, móviles, cámara de fotos y ebook.

– Documentos: pasaporte (con validez de más de 6 meses después de nuestra fecha de regreso), carné de conducir internacional, seguro de viaje, tarjetas bancarias (2-3 cada uno) y cartilla de vacunación internacional.

– Navaja multiusos, mechero, adaptador internacional de corriente, linterna dinamo,  tapones para los oídos y cuerda para tender.

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Miedo a volar

La gente a menudo piensa que viajar o vivir en otros países por un periodo largo de tiempo es un camino de rosas y que todo son experiencias nuevas y enriquecedoras. Digamos que es una verdad a medias. Los siguientes párrafos van orientados a eso, a que reflexiones y veas que no todo es tan fácil ni tan difícil, solo hace falta que te des cuenta que es posible.

Siempre llega cierto momento en la preparación del viaje en el que hay que tomar una serie de  difíciles decisiones que marcarán tu vida a partir de entonces y de las que ya no habrá marcha atrás. ¿A qué vamos a tener que renunciar?, ¿qué dejaremos atrás?, ¿Qué es para nosotros imprescindible y necesitamos que nos acompañe en nuestro viaje?, son algunas de las preguntas que deberíamos hacernos antes de emprender una aventura así, si no queremos arrepentirnos de haber tomado ese camino en nuestra vida.

Cuantas veces habré tenido que escuchar “¡cuánta envidia me dais!, si yo pudiera…”. ¿A caso te has preguntado por qué no puedes?, ¿Te lo has planteado alguna vez?, ¿quizás porque tienes un trabajo en condiciones precarias que no quieres dejar?, ¿o a lo mejor porque tienes que pagar una hipoteca, que tú mismo decidiste auto-imponerte, cuando tener una casita que puedas llamar tuya realmente es algo que no te llena lo suficiente? ¿Cuántas veces es necesario que nos lamentemos por no haber hecho algo para que finalmente decidamos hacerlo?

En mi caso, no creo que tenga suerte por no tener la obligación mensual de pagar una hipoteca o un crédito, o por no tener una plaza fija en mi trabajo a la que me cueste renunciar. Es algo que yo mismo me he buscado. Cada decisión que he tomado la he tomado porque quería vivir de esa manera y es algo que me ha conducido a este preciso momento. ¿Me arrepiento? Rotundamente no. Tengo casi 33 años, no estoy casado, no tengo hijos y no tengo ni casa propia ni trabajo fijo. Suena a que he fracasado en la vida, ¿no? Quizá deberíamos revisar nuestro concepto de éxito, se está quedando un poquito anticuado, ¿no crees? Aun así, cada día más gente se sale de lo que se espera de ellos para hacer realmente lo que les llena. ¿Hay acaso algo más bonito y más gratificante que eso? Si lo hay, perdóname pero no lo conozco.

Desde que levantamos dos palmos del suelo nos han grabado a fuego que vivimos para trabajar, ¡alguien tendrá que pagar nuestros vicios! Nuestro esfuerzo se mide en monedas de cobre y billetes con los semblantes de nuestros dirigentes; realmente llegamos a sentir que necesitamos las tres cosas. ¿Qué me diríais si os digo que no hace falta tanto dinero para viajar? Vivimos en la era de la información, de internet, del tú pregunta  que el “señor Google” te responde. Coachsurfing, house keeping, work away…,  teclea y comprobarás el sinfín de posibilidades que se abren ante tus ojos. A mí también me gusta hacer los desplazamientos en avión o en tren viendo una de esas películas que no pondría ni Antena 3 en su programación del Sábado por la tarde, pero oye, un año es muy largo, haciendo autoestop también se llega  a los sitios.

Perderte momentos con tus amigos o no estar ahí en caso de que tu familia lo necesite son dos de las preocupaciones que pueden empañar la trayectoria de cualquier trotamundos en potencia. Mi opinión es que no hay que pasar demasiado tiempo sin ver a la gente que te importa y tratar por todos los medios de no perder el contacto con ellos. Las relaciones hay que cuidarlas porque con el tiempo se deterioran, tarde o temprano tendrás que volver a tu punto de partida y agradecerás sentir que tu lugar sigue estando entre ellos. Otras veces, sin embargo, es mucho más sencillo decir adiós que encontrar el momento adecuado para el regreso. ¿Estará todo exactamente como lo dejé? ¿Volveré a encontrar mi sitio en esta ciudad? ¿No echaré de menos vivir de la aventura? Todos al fin y al cabo tenemos nuestros pequeños miedos ¿no?

Mientras estaba escribiendo estas líneas recibí un whatsapp de mi novia. Le habían ofrecido quedarse a jornada completa en el colegio en el que actualmente trabaja, con vistas a hacerla fija en 4 años. Esa misma tarde me llamaron para ofrecerme un puesto en el hospital que llevaba tanto tiempo deseando trabajar.

Alguien allá arriba se lo estará pasando en grande a mi costa.

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Como me gustaría que fuera mi vuelta al mundo

Decidir dar la vuelta al mundo es extremadamente sencillo comparado con establecer las bases concretas de lo que será el viaje. Parece que a priori sea la parte más fácil y a la par más agradecida, pero durante la planificación te invaden innumerables dudas existenciales. ¿A qué países quiero ir?, ¿cuáles merecen realmente la pena?, ¿cuáles tendré dinero para permitirme? y otro sin fin de interrogantes que hasta que no estás un poco más metido en materia te es imposible responder.

Mi novia (Marina) y yo hemos escogido la opción de un billete integrado que ofrece una de las alianzas internacionales especializadas en este tipo de viajes. Nuestro billete de la vuelta al mundo abarca un periodo de un año y tras mucho meditarlo nos llevará a realizar el siguiente recorrido por tierra, mar y aire:

Madrid – Guatemala – México – Perú – Bolivia – Argentina – Chile – Isla de Pascua – Polinesia Francesa – Nueva Zelanda – Australia – Filipinas – China – India – Catar – Barcelona

La pregunta del millón es ¿Por qué estos países y no otros? El abc en este tipo de billetes reza que el viaje debe de ser en un solo sentido -en nuestro caso hacia el oeste- y que cuantos menos kilómetros se recorran más económico resultará el presupuesto final. De ahí que todos los países que hayamos elegido geográficamente nos vienen “de paso”. Por otro lado ninguno de los dos hemos estado en Sudamérica y de Centro América únicamente Marina ha visitado Nicaragua, por lo que ésta parece una oportunidad más que idónea para disfrutar de los mil paisajes y contrastes de los que mucha gente esta enamorada y no gastarnos una fortuna en vuelos.

Teniendo estas premisas en mente decidimos empezar nuestra aventura en Centro América, concretamente en Guatemala, uno de los países que más me ilusionan. No veo la hora de recorrer Antigua Guatemala, de perderme en los coloridos mercados indígenas de Quezaltenango o de sentirme un auténtico Indiana Jones entre las ruinas de Tikal. No hay persona que no haya estado y no me haya recomendado efusivamente ir (gracias Marta y Anna por los consejos).

Entraremos a México por el sur, por la región de Chiapas. Una parada obligada tiene que ser San Cristóbal de las Casas donde aprovecharemos para visitar el Cañón del Sumidero y algún pueblo indígena de las cercanías. De allí partiremos hacia la península del Yucatán, de la que no espero nada, puesto que es la zona más turística del país, pero que seguro que una vez sobre el terreno me quedaré con un buen sabor de boca. Dejando el sur atrás pasaremos por Oaxaca con dirección Guadalajara, donde esperamos celebrar la fiesta nacional del 15 de Septiembre con Carmen (una amiga de un buen amigo) como anfitriona de lujo.

Desde el DF volaremos a Sudamérica, donde tomaremos como referencia las vivencias de Eva y Javi de www.unaideaunviaje.com que hasta hace poco estaban haciendo una ruta muy parecida a la que pensamos hacer nosotros. Aterrizaremos en Lima donde nos estará esperando Fer, un amigo de otros viajes, para enseñarnos la ciudad. De las pocas cosas que tengo claras en este país es que quiero vivir durante 4 días la experiencia de la Inka Jungle Trail como forma de llegar a Machu Picchu. Mi madre además me ha hecho prometerle que no me iré del país sin ver Cusco…,¿en qué cabeza cabe no hacerlo?.

En nuestro descenso pasaremos por Bolivia, donde no puede faltar una visita al salar de Uyuni, del que tantas fotos curiosas se han hecho y probablemente a las minas de Potosí.

Aproximadamente los siguientes 2 meses los invertiremos en recorrer el sur del continente americano: Chile y Argentina. Especialmente ilusionado estoy con la idea de recorrer las calles de Buenos Aires por unos dias y de hacer un trekking en el Parque Nacional de Torres del Paine. Sin duda serán un par de meses muy intensos de recorrer muchos killometros haciendo autostop y con suerte conocer mucha gente interesante haciendo coachsurfing.150314-NZ-867

Dejando tierra firme atrás nos subiremos de nuevo en un avión para viajar a uno de los rinconcitos de nuestro planeta que mas alejado está de la civilización: La Isla de Pascua. Dicen que la gente allí es extraordinaria y que la cultura, las playas y los amaneceres permanecen en la memoria para siempre. No dudaremos en comprobarlo.

Un buen viaje no es tal si no incluye unos dias de estar espanzurrado en la playa viendo las horas pasar. Cumpliendo esta máxima como si de un dogma de fé se tratase, descansaremos por unas dos semanas en las paradisiacas islas de la Polinesia Francesa, cruzando los dedos para que algun coachsurfer nos acoja y nos evite tener que pernoctar en alguno de los alojamientos de prohibitivos precios que salpican estas paradisiacas islas de ensueño.

¡Y con esto ha pasado ya medio año!.., que rápido pasa el tiempo cuando se está bien… Nuestros bolsillos, con toda probabilidad, estarán en numeros rojos por estas fechas, por lo que Nueva Zelanda se convierte en el lugar propicio para coger fuerzas y aprovechar para trabajar y recuperarnos economicamente. Un poco de rutina de vez en cuando se agradece. Aquí pasaremos unos 2-3 meses recorriendo las islas en una furgoneta de alquiler a la vez que intentaremos vivir como locales trabajando de housesitting. Tendremos muy en cuenta las vivencias que relataron los chicos de www.mochileandoporelmundo.com en los meses que estuvieron viviendo alli.

Parar en Australia no esta dentro de nuestros planes dado que es el pais mas caro de los que hacemos escala y ambos hemos estado, pero ya que Marina tiene amigos alli una posiblidad es que se quede a trabajar algo mas de tiempo mientras yo recorro Indonesia o Japón.

Como colofón final de este viaje invertiremos todo el tiempo restante en dos paises geograficamente e históricamente gigantes: China e India. Si el tiempo no corre en nuestra contra no dudaremos en visitar Nepal, que tan mal ha salido parado de este último terremoto, y el Tibet. Prefiero no informarme demasiado todavia de estos paises porque, si lo pienso bien, ¡aun queda un año! Y oportunidades y tiempo no me van a faltar para empaparme de su cultura cuando estemos en ruta.

En algo mas de 2 meses empieza la aventura mas grande de nuestras vidas.

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Mamá, he tenido un sueño

No paro de darle disgustos a mi madre. Debe de pensar que algo ha hecho mal conmigo. Quizás, si me comprara esa casa que le gusta en mi ciudad natal, por una vez, le daría una alegría. Que paciencia tiene conmigo. ¿Y si me casara? A lo mejor debería plantearme tener un hijo.  Aunque, ahora que lo pienso, para eso todavía hay tiempo. ¿Por qué no sé hacer eso? Todo a mí alrededor va en una dirección y yo parece que vaya en otra. ¿Acaso tengo un problema?

No creo que sea más especial ni más aventurero que la mayoría de la gente que me rodea. Es difícil destacar en un mundo en el que casi todo está inventado; hagas lo que hagas siempre habrá alguien que haya tenido una idea parecida a la tuya pero un tiempo antes. Yo, aunque a veces lo parezca, no persigo ser diferente al resto. Solo busco hacer algo que me llene, algo con lo que ser feliz. Quiero seguir soñando en mi día a día. Ojala mi madre pudiera llegar a entenderlo.

Sueños, la verdad es que he tenido muchos, de hecho a veces me desvelan y me resulta difícil poder dormir. En una de las etapas de mi vida mi hobby fue tocar la guitarra eléctrica, fantaseaba con subirme a un escenario (la primera vez fue un desastre…, pero supongo que aun así cuenta, ¿no?). Después quise componer mi propia música y plasmarla en un disco, tocar fuera de mi ciudad, ganar un concurso de bandas… La música no era lo mío. El hecho de tener dos manos izquierdas y ser innatamente arrítmico no jugaba mucho a mi favor. Aún así, a pesar de las limitaciones que la madre naturaleza me impuso el día de mi nacimiento, cumplí con lo que me propuse en esa etapa de mi vida y fui feliz.

Desde entonces ha llovido mucho y continuo buscando sentirme como me sentía entonces. Hasta hace unos años nunca había mirado mucho más lejos de las fronteras de mi país, pero tuve una novia de esas que te marcan, de esas que te cambian la manera de ver las cosas. Me llenó de inquietudes y me enseño que allá afuera había todo un mundo por descubrir.  He vivido en algunos países y siempre que he podido he viajado allá a donde mi imaginación me ha llevado, aunque para mi gusto nunca haya sido lo suficiente.

Estas líneas nacen desde la cercanía de cumplir otro de esos sueños que me persiguen y sin los cuales no sabría ser feliz. Si, mamá, me voy a dar la vuelta al mundo.

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